La quiropráctica y su influencia en el sistema inmune

Diversos estudios han revelado como los cuidados quiroprácticos pueden influir positivamente en el funcionamiento del sistema inmune del organismo. Los sistemas nervioso, endocrino e inmune están complejamente relacionados. ¿Cuál es el funcionamiento de este sistema? Entre ellos comparten moléculas “mensajeras” que se comunican entre ellas.

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Eliminar dolor o curarse

Eliminar dolor o curarse

¿Sabías que tu postura y la fuerza muscular están reguladas por tu cerebro? En especial por el cerebelo, que controla el tono muscular y tu posición en el espacio.

Si bien es cierto, que una parte de la postura es consciente (uno puede ser consciente de sentarse bien o caminar con la espalda recta), si el sistema nervioso no funciona bien nos será más difícil mantener una buena postura. Una gran parte del sistema nervioso trabaja de manera inconsciente y automática, a veces ese sistema puede tener interferencias en la comunicación y disminuir su eficacia. Por ejemplo, un cerebelo que funciona por debajo de lo que debería, puede estar asociado con una mayor torpeza y caídas, menor fuerza muscular, tendinitis y lesiones, malas posturas, peor coordinación, reflejos más lentos…

 

Con frecuencia, dolores de espalda o de articulaciones tienen un origen en una mala postura. De hecho, muchas de las lesiones no suceden tras un fuerte trauma, sino que suceden por repetición de micro traumas. Por ejemplo, si nosotros tenemos una mala postura cada vez que nos sentamos frente el ordenador, las articulaciones que están X horas al día en una mala posición empiezan a deteriorarse con mayor rapidez.

El tejido dañado se inflama y empieza a tener cualquier patología con “itis” como tendinitis, bursitis, que quiere decir inflamación de los tejidos. Esta inflamación es la respuesta de nuestro cuerpo intentando reparar el tejido dañado, sino no eliminamos la causa del daño y de la inflamación, el problema acaba siendo crónico.

A veces cometemos un terrible error al confundir “quitar” el dolor con “curarse”. El dolor es síntoma de un problema, es una alarma del cuerpo que indica que algo no va bien. Si nosotros en lugar de trabajar con la causa del dolor nos limitamos a “taparlo” o no escucharlo, lo más probable es que el daño con el tiempo sea más difícil de reparar.

A la hora recuperarse de lesiones, no solo hay que evitar la causa, sino que es imprescindible una buena comunicación entre sistema nervioso y los tejidos dañados. Cuando hay una disminución de la señal nerviosa al cuerpo le cuesta más recuperarse de lesiones y el dolor puede convertirse en crónico. Una buena comunicación del sistema nervioso favorece que los músculos, tendones y ligamentos tengan mayor fuerza,  estabilizando correctamente la articulación y disminuyendo la presencia de lesiones.

 

El quiropráctico es un profesional que trabaja precisamente para mejorar la comunicación del sistema nervioso con la finalidad de que todo el sistema neuromusculoesquelético rinda a plena capacidad.

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La primera visita incluye:

Un examen completo quiropráctico

Examen postural a través de láser

MYOVISION escáner

Mapa de funcionamiento de tu sistema nervioso

MODELO BIOPSICOSOCIAL: ESTRÉS QUÍMICO

MODELO BIOPSICOSOCIAL: ESTRÉS QUÍMICO

“Somos lo que comemos” Es una frase que hemos escuchado varias veces, desde la juventud. Hay una gran parte de este dicho que es cierto.

A continuación investigamos la tercera rama del modelo biopsicosocial; el estrés químico. (más…)

Nutrición para el cerebro

Nutrición para el cerebro

NUESTRO CEREBRO consume el 20% de energía del organismo, su estructura es cambiante, constantemente se establecen nuevas conexiones y otras

desaparecen. Los alimentos que ingerimos influyen directamente en la memoria y la concentración; la actividad y energía del cerebro; las enfermedades

degenerativas del sistema nervioso; en los estados de ansiedad, depresión o agresividad.

 

Los grupos de alimentos imprescindibles para nuestro cerebro son: Hidratos de carbono, ácido fólico, vitaminas grupo B,proteínas, ácidos grasos, vitamina C y E, potasio, fósforo, magnesio, zinc, calcio, hierro, fosfolípidos.

 

 

Alimentos beneficiosos para el cerebro a incluir habitualmente en nuestra dieta:

Avena : para combatir el estrés

Mijo: esencial para la salud del cerebro

Pescado: favorece la buena memoria y el flujo de información

Huevos: mejora la memoria y aporta antioxidantes

 Fresa: favorece la supervivencia de las neuronas

Nueces: estimulan el rendimiento intelectual

Anacardos: previenen el dolor de cabeza, migrañas

Almendras: buenas para la depresión

Arándanos, moras: disminuyen la incidencia de enfermedades neurodegenerativas

 Pipas calabaza: aportan Omega 3, Omega 6, Zinc, Vitamina A y Vitamina E

Aguacates: prevención Alzheimer

 Tomate: prevención enfermedades neurodegenerativas

 Berenjena: ayuda a mejorar las comunicaciones neuronales

Dátiles: alto nivel nutritivo y energético

Referencias:
Lopez Roldán, Patricia DRA. 2013. Cómo mejorar la concentración y el desarrollo intelectual a través de los alimentos.
El estrés emocional y la salud

El estrés emocional y la salud

¿Te acuerdas de la primera vez que alguien “rompió” tu corazón? La sensación de presión en el pecho, la tristeza que inunda nuestros ojos, la rabia que sientes en el estómago; las emociones fuertes que sentimos pueden llegar a producir un efecto físico dentro del cuerpo. La mayoría de las veces no asociamos los síntomas físicos que sentimos a una sobrecarga o estrés emocional. Las emociones producen una gran variedad de síntomas físicos que pueden variar mucho de persona a persona. A largo plazo, este estrés emocional puede producir molestias diversas: dolor de espalda, desequilibrio hormonal, trastornos de sueño, y al final, enfermedades más graves. Mucha gente identifica su dolor solo cuando los síntomas son físicos,  pero aprender a identificar tus emociones, a procesarlas y dejarlas fluir puede ayudar mucho en el autocontrol de tu dolor.

Seguimos explorando el nuevo modelo para trabajar con la salud: el modelo biopsicosocial. En las últimas décadas, los profesionales que trabajan con la salud están cambiando su forma de enfrentarse al dolor y las enfermedades.  La quiropráctica no sólo se enfoca en la parte del cuerpo que duele, sino también en la raíz y la causa de dolor. El estrés del cuerpo puede manifestarse de varias formas: física, emocional/mental y/o química. Entendiendo que la salud es multifactorial, nos ayuda mucho poder distinguir las causas que provocan las diferentes dolencias, para poder contribuir a su solución.

 

Hoy en día, con tantos avances tecnológicos tenemos un mayor nivel de estrés y estamos más desconectados de la simplicidad de la vida, y de las cosas que nos permiten mantener nuestra salud. Estamos más enchufados y menos conectados.

El estrés mental o emocional es el estrés más grande que puede afectar a nuestro nivel de la salud. Los pensamientos tienen mucha influencia en tu estado de salud llegando incluso hasta en el nivel molecular. De hecho, hoy en día hay una nueva rama de biología que se llama Epigenética. La epigenética, descubierta por el Dr. Bruce Lipton, muestra que tus genes solo son una pequeña parte de la ecuación. Son como interruptores que se encienden o apagan en función del ambiente que les rodea. ¡Buena noticia, tienes mucho más poder sobre tu salud del que pensabas! Solo hay que saber cómo cambiar tus pensamientos y tu relación con el estrés.

Si te pasas el día quejándote de tu  jefe, los niños,  tu pareja, el tráfico, los políticos y lo mal que te sientes, estás creando un ambiente negativo dentro de ti mismo. Esto provoca que salten las hormonas de estrés: adrenalina y cortisol. Cuando estas hormonas están en un nivel alto por mucho tiempo, afectan a las hormonas de bienestar, que acaban apagándose y entonces se crea un estado de desequilibrio hormonal.

Las hormonas que se liberan a través de señales en el sistema nervioso controlan todo nuestro funcionamiento, absolutamente todo. Si continuamos durante mucho tiempo con un alto nivel de estrés estas pueden ser alguna de las consecuencias: disminuye el flujo de la  digestión (sistema digestivo);  el sistema endocrino se desestabiliza (hormonas-pituitarias, timo, tiroides, ovarios, testículos);  y disminuye el descanso y la sensación de bienestar (dopamina y serotonina). Por otro lado, aumenta nuestro estado de alerta, el corazón late más deprisa (subida de tensión), las respiraciones son cortas y rápidas (hay menos oxígeno y mas CO2). El cuerpo entra en un estado de cansancio crónico, y fatiga.

Lo mismo ocurre con nuestra charla interna de, “nadie me quiere,” “estoy muy solo/a,” “nunca me sentiré bien”, “no puedo superar esto” El estrés crónico perjudica mucho el cuerpo a corto y largo plazo. Algunas herramientas para ayudar disminuir el estrés son:

  • Aprender a respirar: El segundo que nos enfocamos en  la respiración,  volvemos al presente, relajando el cuerpo y la mente
  • Actividades físicas: Moviendo el cuerpo se libera la energía acumulada y las endorfinas sueltan toda la negatividad.
  • Reír: Está demostrado que las risas cambian drásticamente las hormonas del estrés y liberan las hormonas de bienestar.
  • Ajustes quiroprácticos:Los ajustes aseguran que el sistema nervioso esté funcionando a su nivel óptimo y que las hormonas estén bien reguladas.
  • Seguir una dieta equilibrada: La comida tiene un gran impacto en la salud así si consumimos alimentos no inflamatorios o estimulantes (café, refrescos, azúcar) ayudamos a disminuir el estrés químico dentro del organismo. Mucha agua y una dieta variada puede ayudar el cuerpo disminuir el estrés en general.
  • Escribir o hablar sobre nuestro nivel de estrés: Liberando el estrés de nuestra mente ayuda que no se acumule dentro, escribir o hablar con alguien ayuda a dejarlo fluir.
  • Meditar: Muchos estudios muestran los beneficios de hacer meditación para la salud física, mental y química. Silenciando la mente conseguimos reconectar con lo más importante: nosotros mismos.

El estrés emocional es parte de la vida diaria. No podemos escapar de ello, pero si tenemos las herramientas correctas, podemos ayudar a disminuirlo y hacer que trabaje en nuestro favor. Si permanece atrapado adentro puede provocar bloqueos y una gran variedad de dolores y enfermedades. Cuidando tu cuerpo en su totalidad: física, mental/emocional y químicamente, le ayudamos a adaptarse mejor a cualquier situación de la vida.

Y no olvides, esto también pasará….

 

Artículo de Brittany King

Referencias:

1.https://articulos.mercola.com/sitios/articulos/archivo/2015/01/10/la-epigenetica-vs-el-determinismo.aspx

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Si tienes preguntas sobre los diferentes estreses que nos afectan y como están afectando a tu salud, consulta un quiropráctico.

El dolor de espalda desde el modelo biopsicosocial

El dolor de espalda desde el modelo biopsicosocial

Los componentes biológicos, psicológicos y sociales afectan globalmente su salud.

El dolor de espalda puede ser algo que nos impida vivir una vida normal. En el pasado, el origen del dolor siempre estaba relacionado con el dolor físico pero hoy en día, muchos profesionales de la salud se están abriendo a  una nueva manera de entender las raíces del dolor. Hoy día son más conscientes del modelo biopsicosocial mientras evalúan la causa del dolor. Este modelo analiza la persona globalmente, teniendo en cuenta su bienestar mental (emocional), físico y químico.

 

Este concepto fue contemplado por la  OMS (Organización Mundial de la Salud) en su definición de salud en 1948: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.” (1)

Modelo Biopsicosocial

Contrariamente a esta definición, en el pasado, muchos profesionales de la salud entendían que, por ejemplo, si el brazo dolía, únicamente había que centrarse en ese brazo. Incluso siglos atrás, si no había mejoría, cortarlo era el remedio. Por suerte, hoy en día con tantos avances en tecnología y una mayor compresión sobre el cuerpo humano, cortar el brazo no suele ser el remedio más común.

El concepto de modelo biopsicosocial se formuló en 1977, por el psiquiatra George L. Engle, cuando proclamó la necesidad de un modelo médico nuevo. (2) En este modelo no solo  se ve la persona por su parte física que siente dolor,  sino que se observa como los componentes biológicos, psicológicos y sociales afectan globalmente su salud.

Desde entonces se ha realizado mucha investigación en el campo del modelo biopsicosocial. Sabemos que hoy día estamos muy desasociados con nuestros cuerpos y nuestra salud en general. Hay más distracciones, menos tiempo y la mentalidad de mejoría rápida o de “efecto tirita”. Además, dejamos todo el control de nuestra salud en manos de profesionales de la salud. Básicamente, no asumimos ninguna responsabilidad por nuestra propia salud.

 

Un elemento químico que inflama el cuerpo o una zona específica, puede provenir de una mala dieta o uso de medicamentos

Hay diversos hábitos que nos están alejando de la salud:

  1. Comida rápida, procesada y refinada.
  2. Un aumento del estrés laboral.
  3. Menos tiempo y más prisas.
  4. Incremento del uso de la tecnología en el ámbito laboral y personal.
  5. Una vida más solitaria y sedentaria.
  6. Menos tiempo de relax y descanso profundo.
  7. Uso intensivo de medicamentos para tapar los síntomas.
  8. Mayor presión por ser mejor en un mundo cada día más pequeño.

 

Con toda esta presión, tenemos menos tiempo para cuidarnos bien. Es el momento de cambiar este paradigma, y entender mejor cómo nuestras decisiones y hábitos nos pueden alejar o acercar al nivel de salud que queremos.

Los quiroprácticos han adaptado el modelo  biopsicosocial para poder entender mejor las causas del dolor de sus pacientes. Tomando en consideración a la persona en su globalidad pueden detectar los factores que contribuyen al dolor de espalda.

Mucha gente no sabe que el dolor de espalda puede tener varias raíces, por ejemplo:

  • Un traumatismo localizado en la zona.
  • Un origen en otra zona del cuerpo (un órgano por ejemplo) que irradia hacia la zona donde siente el dolor.
  • Por movimientos repetitivos que dañan las articulaciones.
  • Malas posturas que provocan compensaciones por todo el cuerpo.
  • Un elemento químico que inflama el cuerpo o una zona específica (puede provenir de una mala dieta o uso de medicamentos).
  • Estrés emocional que queda bloqueado si no lo gestionamos bien.

Si intentamos curar un dolor provocado por malas posturas o movimientos repetitivos solo con anti-inflamatorios, nunca se resolverá el problema. Por este motivo, en la primera visita con un quiropráctico, no solo se investiga el dolor físico sino que se buscan todos los otros factores que pueden estar perjudicando la salud.

No eres solo un dolor de cuello/espalda/rodilla/etc., tú eres una persona única, rodeado de muchos factores que pueden estar incidiendo en la evolución hacia una la salud óptima.  Para entender, de verdad, tus dolores y molestias, hay que mirar más allá que solo el dolor físico. En posteriores artículos, investigamos más profundamente como pueden afectar a nuestra salud los componentes del modelo biopsicosocial o los quiroprácticos; los 3 tipos de estrés : químico, físico y emocional.

 

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Una revisión de tu sistema nervioso con tu quiropráctico te ayuda a localizar el origen del dolor, molestias o disfunciones en tu salud y poder hacer los cambios necesarios para mejorar a largo plazo.