MODELO BIOPSICOSOCIAL: ESTRÉS QUÍMICO

MODELO BIOPSICOSOCIAL: ESTRÉS QUÍMICO

“Somos lo que comemos” Es una frase que hemos escuchado varias veces, desde la juventud. Hay una gran parte de este dicho que es cierto.

A continuación investigamos la tercera rama del modelo biopsicosocial; el estrés químico. (más…)

Nutrición para el cerebro

Nutrición para el cerebro

NUESTRO CEREBRO consume el 20% de energía del organismo, su estructura es cambiante, constantemente se establecen nuevas conexiones y otras

desaparecen. Los alimentos que ingerimos influyen directamente en la memoria y la concentración; la actividad y energía del cerebro; las enfermedades

degenerativas del sistema nervioso; en los estados de ansiedad, depresión o agresividad.

 

Los grupos de alimentos imprescindibles para nuestro cerebro son: Hidratos de carbono, ácido fólico, vitaminas grupo B,proteínas, ácidos grasos, vitamina C y E, potasio, fósforo, magnesio, zinc, calcio, hierro, fosfolípidos.

 

 

Alimentos beneficiosos para el cerebro a incluir habitualmente en nuestra dieta:

Avena : para combatir el estrés

Mijo: esencial para la salud del cerebro

Pescado: favorece la buena memoria y el flujo de información

Huevos: mejora la memoria y aporta antioxidantes

 Fresa: favorece la supervivencia de las neuronas

Nueces: estimulan el rendimiento intelectual

Anacardos: previenen el dolor de cabeza, migrañas

Almendras: buenas para la depresión

Arándanos, moras: disminuyen la incidencia de enfermedades neurodegenerativas

 Pipas calabaza: aportan Omega 3, Omega 6, Zinc, Vitamina A y Vitamina E

Aguacates: prevención Alzheimer

 Tomate: prevención enfermedades neurodegenerativas

 Berenjena: ayuda a mejorar las comunicaciones neuronales

Dátiles: alto nivel nutritivo y energético

Referencias:
Lopez Roldán, Patricia DRA. 2013. Cómo mejorar la concentración y el desarrollo intelectual a través de los alimentos.
El estrés emocional y la salud

El estrés emocional y la salud

¿Te acuerdas de la primera vez que alguien “rompió” tu corazón? La sensación de presión en el pecho, la tristeza que inunda nuestros ojos, la rabia que sientes en el estómago; las emociones fuertes que sentimos pueden llegar a producir un efecto físico dentro del cuerpo. La mayoría de las veces no asociamos los síntomas físicos que sentimos a una sobrecarga o estrés emocional. Las emociones producen una gran variedad de síntomas físicos que pueden variar mucho de persona a persona. A largo plazo, este estrés emocional puede producir molestias diversas: dolor de espalda, desequilibrio hormonal, trastornos de sueño, y al final, enfermedades más graves. Mucha gente identifica su dolor solo cuando los síntomas son físicos,  pero aprender a identificar tus emociones, a procesarlas y dejarlas fluir puede ayudar mucho en el autocontrol de tu dolor.

Seguimos explorando el nuevo modelo para trabajar con la salud: el modelo biopsicosocial. En las últimas décadas, los profesionales que trabajan con la salud están cambiando su forma de enfrentarse al dolor y las enfermedades.  La quiropráctica no sólo se enfoca en la parte del cuerpo que duele, sino también en la raíz y la causa de dolor. El estrés del cuerpo puede manifestarse de varias formas: física, emocional/mental y/o química. Entendiendo que la salud es multifactorial, nos ayuda mucho poder distinguir las causas que provocan las diferentes dolencias, para poder contribuir a su solución.

 

Hoy en día, con tantos avances tecnológicos tenemos un mayor nivel de estrés y estamos más desconectados de la simplicidad de la vida, y de las cosas que nos permiten mantener nuestra salud. Estamos más enchufados y menos conectados.

El estrés mental o emocional es el estrés más grande que puede afectar a nuestro nivel de la salud. Los pensamientos tienen mucha influencia en tu estado de salud llegando incluso hasta en el nivel molecular. De hecho, hoy en día hay una nueva rama de biología que se llama Epigenética. La epigenética, descubierta por el Dr. Bruce Lipton, muestra que tus genes solo son una pequeña parte de la ecuación. Son como interruptores que se encienden o apagan en función del ambiente que les rodea. ¡Buena noticia, tienes mucho más poder sobre tu salud del que pensabas! Solo hay que saber cómo cambiar tus pensamientos y tu relación con el estrés.

Si te pasas el día quejándote de tu  jefe, los niños,  tu pareja, el tráfico, los políticos y lo mal que te sientes, estás creando un ambiente negativo dentro de ti mismo. Esto provoca que salten las hormonas de estrés: adrenalina y cortisol. Cuando estas hormonas están en un nivel alto por mucho tiempo, afectan a las hormonas de bienestar, que acaban apagándose y entonces se crea un estado de desequilibrio hormonal.

Las hormonas que se liberan a través de señales en el sistema nervioso controlan todo nuestro funcionamiento, absolutamente todo. Si continuamos durante mucho tiempo con un alto nivel de estrés estas pueden ser alguna de las consecuencias: disminuye el flujo de la  digestión (sistema digestivo);  el sistema endocrino se desestabiliza (hormonas-pituitarias, timo, tiroides, ovarios, testículos);  y disminuye el descanso y la sensación de bienestar (dopamina y serotonina). Por otro lado, aumenta nuestro estado de alerta, el corazón late más deprisa (subida de tensión), las respiraciones son cortas y rápidas (hay menos oxígeno y mas CO2). El cuerpo entra en un estado de cansancio crónico, y fatiga.

Lo mismo ocurre con nuestra charla interna de, “nadie me quiere,” “estoy muy solo/a,” “nunca me sentiré bien”, “no puedo superar esto” El estrés crónico perjudica mucho el cuerpo a corto y largo plazo. Algunas herramientas para ayudar disminuir el estrés son:

  • Aprender a respirar: El segundo que nos enfocamos en  la respiración,  volvemos al presente, relajando el cuerpo y la mente
  • Actividades físicas: Moviendo el cuerpo se libera la energía acumulada y las endorfinas sueltan toda la negatividad.
  • Reír: Está demostrado que las risas cambian drásticamente las hormonas del estrés y liberan las hormonas de bienestar.
  • Ajustes quiroprácticos:Los ajustes aseguran que el sistema nervioso esté funcionando a su nivel óptimo y que las hormonas estén bien reguladas.
  • Seguir una dieta equilibrada: La comida tiene un gran impacto en la salud así si consumimos alimentos no inflamatorios o estimulantes (café, refrescos, azúcar) ayudamos a disminuir el estrés químico dentro del organismo. Mucha agua y una dieta variada puede ayudar el cuerpo disminuir el estrés en general.
  • Escribir o hablar sobre nuestro nivel de estrés: Liberando el estrés de nuestra mente ayuda que no se acumule dentro, escribir o hablar con alguien ayuda a dejarlo fluir.
  • Meditar: Muchos estudios muestran los beneficios de hacer meditación para la salud física, mental y química. Silenciando la mente conseguimos reconectar con lo más importante: nosotros mismos.

El estrés emocional es parte de la vida diaria. No podemos escapar de ello, pero si tenemos las herramientas correctas, podemos ayudar a disminuirlo y hacer que trabaje en nuestro favor. Si permanece atrapado adentro puede provocar bloqueos y una gran variedad de dolores y enfermedades. Cuidando tu cuerpo en su totalidad: física, mental/emocional y químicamente, le ayudamos a adaptarse mejor a cualquier situación de la vida.

Y no olvides, esto también pasará….

 

Artículo de Brittany King

Referencias:

1.https://articulos.mercola.com/sitios/articulos/archivo/2015/01/10/la-epigenetica-vs-el-determinismo.aspx

Reserva cita con tu quiropráctico

Si tienes preguntas sobre los diferentes estreses que nos afectan y como están afectando a tu salud, consulta un quiropráctico.

Cómo puede la técnica SOT mejorar tu salud – CAT I

Técnica SOT  (sacro-occipital) quiropráctica 

Según la técnica sacro-occipital (SOT), una de las muchas técnicas que están disponibles para Quiroprácticos, cada persona puede pertenecer a una de las tres categorías utilizadas. En artículos anteriores he presentado la categoría II y III y sus efectos. Este artículo habla de los posibles efectos sobre nuestra salud de pertenecer a la CATEGORÍA I.

Los pacientes que pertenecen a la Categoría I  presentarán problemas en la articulación sacro-ilíaca debido a diferentes traumas pélvicos. Una cadera gira hacia adelante y la otra gira hacia atrás así produce torsión dentro de la columna vertebral. Esta torsión a cambio producirá distorsión de la fina capa duramadre de la meninge que envuelve toda la medula espinal y cerebro.

Alrededor de la medula espinal circula líquido cefalorraquídeo que proporciona la “nutrición” para todo el sistema nervioso central (cerebro y medula). Cuando hay torsión de la columna vertebral, la circulación del líquido cefalorraquídeo se restringe (queda bloqueada) causando presión sobre el sistema nervioso. Esta presión modifica la permeabilidad de la sangre, la barrera hematoencefálica y líquido cefalorraquídeo, cambiando así la concentración de agua, dióxido de carbono y oxígeno dentro del cuerpo.

Esto se complica aún más, pero para intentar simplificar el asunto, el efecto de tener torsión dentro de la columna vertebral causa desequilibrios de los nervios simpáticos y parasimpáticos del cuerpo humano.  Estos nervios son responsables de su ritmo cardíaco (presión arterial), secreciones glandulares (balances hormonales), y el equilibro y función de todos los órganos dentro de su cuerpo. Los pacientes de categoría I  presentan problemas en órganos como por ejemplo en el hígado o presión arterial alta. Como resultado, toman medicamentos que ayudan a sus síntomas, pero no necesariamente las causas.

El aumento de líquido cefalorraquídeo también afecta a la presión intracraneal del cerebro y por lo tanto afecta a los nervios craneales. Estos nervios gestionan entre otras cosas: la vista, el olfato, la audición y el gusto. Así que los pacientes de categoría I pueden sufrir una amplia variedad de dolencias como dolores de cabeza, visión borrosa, falta de apetito o pérdida auditiva.

 Lamentablemente la lista de problemas que pueden ocurrir es demasiado larga para este artículo, pero si quieres aprender más acerca de la categoría I y sus dolencias, acude a un quiropráctico que trabaje con esta técnica para que te examine y explique qué puedes mejorar en tu salud y en tu calidad de vida con la quiropráctica.

 

¿Por qué sufrimos dolor de hombro sin causa aparente?

¿Por qué sufrimos dolor de hombro sin causa aparente?

El dolor de hombro en la categoría II de la técnica SOT

Muchos pacientes llegan a la consulta con problemas de hombros que no se pueden atribuir a ningún trauma concreto. Nos preguntan por qué sufren dolor de hombro cuando no hay ninguna causa aparente. La respuesta no es tan sencilla, pero entendiendo como funciona el cuerpo humano, se puede localizar mejor cual es el origen y cómo prevenir problemas con los hombros.

Cuando nuestro sacro iliaco se descompensa, la pelvis gira, pareciendo que tenemos una pierna más larga que la otra. Esta descompensación hace que el sacro se desplace a un lado y esto a su vez, provoca la contractura de uno de los músculos más importantes de la espalda, el latissimus dorsi. El músculo latissimus dorsi pasa por el sacro, las vertebras lumbares, las 6 últimas vertebras torácicas, las costillas inferiores y conecta el hombro (escápula) con el brazo (hueso húmero).Su contractura tira del hombro hacia abajo de manera que un hombro queda más alto que el otro. El efecto acumulado de la contractura de este músculo produce dolor de hombro, brazo y muñeca.

Si esto parecía complicado, ahora se complica un poco más: la contractura de la espalda del musculo latissimus dorsi también tensiona los ligamentos del hombro. El uso excesivo de estos causa inflamación o tendinitis. Con tiempo se pueden producir otros problemas como calcificación del hombro u osteoartritis.

Como podéis ver, un simple desequilibrio de la pelvis con el tiempo puede repercutir en problemas que van desde la pelvis hasta los hombros. Mediante ajustes muy precisos, el especialista quiropráctico trabaja la causa de los síntomas de manera que la mejoría sea no sólo a corto plazo sino también a lo largo del tiempo.
El dolor de hombro es uno de los síntomas que puede sufrir una persona que pertenece a la categoría II en la técnica SOT. Esta categoría está relacionada con la descompensación de sacro-iliaco que puede ser por pasar muchas horas sentado, por malas posturas, lesiones en la práctica deportiva, correr, etc.