Imagina que tienes algo muy valioso. ¿Cómo lo cuidarías? Seguramente con mucho cuidado y cariño para que no se estropeara. Esto es mucho mejor que esperar a que se deteriore o se rompa y haya que repararlo ¿no?

Ahora, piensa en tu salud: ES ALGO REALMENTE MUY VALIOSO. Según lo bien que esté tu cuerpo, vas a poder disfrutar en mejor o peor medida de la vida, de tu cuerpo, las actividades que te gustan y de tus relaciones. Porque no es lo mismo viajar en un coche hecho polvo que en un deportivo, ¿verdad? Los dos nos trasportan pero no ofrecen la misma confortabilidad y seguridad.

Mucha gente llega a la quiropráctica buscando una manera de vivir mejor. Y la quiropráctica logra transformar mucha vidas. ¿Por qué? Pues esencialmente porque ayuda a nuestro cuerpo a hacer bien su trabajo: ayuda a tu cerebro a comunicarse de manera efectiva con el resto del cuerpo, y esto es fundamental para nuestra salud.

Cuando esta comunicación funciona bien tenemos muchas posibilidades de que todo el cuerpo se mantenga mejor y además, que esté más preparado para hacer frente a cualquier amenaza exterior. Esto significa que disfrutamos de una mejor salud y tenemos una calidad de vida óptima, pudiendo disfrutar de la vida lo mejor posible.

Uno de los mayores mitos es pensar que salud es ausencia de síntomas. Porque, ¿cuántas personas tienen diabetes sin sufrir dolor?. La persona que sufre un infarto, ¿tuvo algún síntoma anterior? ¿estaba sana el día anterior?

¿De qué depende entonces la salud? Básicamente de como cuidamos nuestro cuerpo para hacer que éste funcione lo mejor posible… Y ¿cómo hacemos esto?

Ayudando a la comunicación entre cerebro y cuerpo y cuidando nuestro estilo de vida.
Así de simple 😉

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